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Autor: Patricio Rodriguez Perez

Gerascofobia: Miedo a envejecer

Tengo amigas especiales, llenas de energía positiva, luchadoras, independientes, lindas. Tengo otras que han logrado brillar profesionalmente, que hicieron una familia, que atinaron en la educación de sus hijos y hoy son personas de bien. Otro grupo son jóvenes, lozanas, llenas de ganas de “comerse el mundo”. Casi todas (porque en el absolutismo se esconde la ignorancia) comparten un temor… envejecer.

Es un miedo irracional, estamos de acuerdo, no ha podido demostrarse que sea un problema de género, sabemos que es una etapa más de la vida, tenemos un montón de mitos acerca de la vejez cuando somos más jóvenes… y vamos luchando contra ellos en cada cumpleaños, a pesar de nuestro sistema argumental racional y muchas veces inteligente, le seguimos temiendo a ponernos viejos, a perder la juventud, a quedarnos solos, a morir, a ser olvidados.
Parafraseando a un científico alemán de las ciencias sociales “nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”.
No es una simple verdad de “perogrullo”, desperdiciamos la vida teniendo miedo, pensando en el mañana, queriendo siempre “encajar”, ser parte del selecto grupo de los exitosos, teniendo para ello indicadores que las sociedades nos imponen y nos dejamos arrastrar, a pesar del CI, los libros y cursos que hemos recibido.
Nada de eso nos libra de las creencias irracionales equivocadas y los pensamientos perturbadores (categorías de las terapias racionales emotivas) que rara vez nos cuestionamos y que tiñen el envejecimiento de ese gris y negro con qué pintamos las cosas negativas. Se ha escrito un montón sobre eso, sobre la crisis de los 40 como preámbulo, sobre las “pausias” femenina y masculina, y por supuesto, a todo miedo que se respete no le podía faltar una fobia.
Gerascofobia
No es simplemente el miedo a envejecer, que muchas personas tienen y que intentan superar mediante cirugías estéticas y tratamientos de belleza, se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a envejecer.
Esto significa que cierto nivel de temor, de intentos por mantener la juventud y sus ventajas, es natural, la gerascofobia es un caso extremo que conlleva mucha infelicidad a quienes la padecen pues viene relacionada con mucha angustia, ansiedad y depresión, la persona es incapaz de aceptar lo que está viendo en el espejo y esto le produce pánico y lo invade una gran desesperanza. Como toda fobia, se la asocia a cuadros psiquiátricos complejos. Es importante diagnosticarla y tratarla en consecuencia.
Son más propensas:

Las personas ansiosas, histéricas (el término abandonó los manuales pero no la vida práctica) o narcisistas, que debido a la sobrevaloración que hacen de los bienes materiales y del logro de las metas o éxito en la vida, experimentan problemas para lidiar con la pérdida de la belleza, el poder, la seducción y las riquezas, que pueden asociarse con la vejez.
Las personas que padecen de otras fobias, temores o ansiedades.
Las personas que experimentan falta de realización personal, frustración, baja autoestima, circunstancias socioeconómicas problemáticas.

No pasa tan desapercibida…
Puede comenzar a edades tempranas como los treinta, donde las primeras arruguitas hacen su aparición.
Los gerascofóbicos, a pesar de saber o sospechar de la irracionalidad de sus preocupaciones acerca de la vejez, carecen de la capacidad para superar los temores por sí solos. La terapia es el método más común de abordar el problema.

Esto puede incluir la terapia cognitivo conductual, la desensibilización afectiva, y otro tipo de psicoterapia que pueda ayudar al paciente a desarrollar confianza en sí mismo y preocuparse menos acerca de un aspecto joven, concomitantemente se administran en muchos casos ansiolíticos para disminuir y controlar la ansiedad causada por la fobia.
Creo que de las amigas que les comenté al inicio, muy pocas pueden sufrir gerascofobia, para sus miedos “naturales” acerca de la vejez, igualmente les comparto:

Lo más importante para asumir la vejez es prepararse desde joven, no desde la óptica de vivir y preocuparse excesivamente por el futuro pues esto tampoco es saludable, sino de saber primero que todo, que los mitos y las ideas negativas que sobre la vejez se extienden son falsas, y muchas nacen a partir de negocios lucrativos como son las industrias cosméticas y de tratamientos estéticos, si usted no tiene una adecuada autoestima no hay cirugía que lo haga feliz, pues corrige una arruga por aquí y encuentra otro problema físico en otro lugar, es algo que no se acaba porque es inevitable que el cuerpo cambie y cambie mucho, la publicidad y el consumismo, sin ánimo de satanizarlos, han creado en las personas la necesidad de batallar contra el envejecimiento, cuando la verdadera batalla es llegar a esta etapa con una calidad de vida adecuada y sintiéndose realizados y útiles, desde luego, dichos segmentos del mercado no tienen receta para eso.

Cuidar la salud física y mental, mantener diversidad de intereses, cultivar relaciones interpersonales, amigos, pasatiempos, dedicarse tiempo a uno mismo para que las pérdidas de seres queridos que tienen lugar en la vejez no sea la causa del aislamiento social o de perder ya el sentido de la vida. Desde jóvenes debemos trabajar en nuestra valoración de nosotros mismos (autoestima), que es algo que comienza a formarse desde pequeños y que se va desarrollando a lo largo de la vida. Aparece entonces la pregunta supuestamente más respondida de todas ¿cómo lo hago?

Lo primero es conocerse bien y no exigirse más de la cuenta, aceptar nuestras limitaciones y no tener miedo a seguir intentándolo cuando algo no sale como queríamos, el perfeccionismo acaba con la autoestima al igual que la creencia irracional de que todo nos tiene que salir bien o que todos los que queremos nos tienen que querer, no tiene porqué ser así, es algo que usted desearía pero si no se da no es el fin del mundo.
Lo segundo es no compararse obsesivamente con los demás pues todos somos distintos, a veces valoramos lo ajeno como éxito, a la ligera, por apariencias. Pretender lo que usted no es, es muy desgastante y al final siempre sale dañado de la situación, usted es una persona única, muy valiosa, pero tiene que creérselo primero y comportarse como tal, no desde el orgullo y la arrogancia, sino desde el respeto y la tolerancia con las demás personas.
Lo tercero es trazarse metas y objetivos en la vida que sean realistas, para usted, que pueda cumplirlos a partir de sus virtudes y defectos y su esfuerzo, si bien es cierto que hay que superarse constantemente, esto no implica ansiar demasiado algo que sabe de antemano que no puede lograr por las circunstancias, sus características u otros motivos, esto solo hará más duradero el fracaso.
Mantener una actitud positiva ante la vida no es siempre estar alegre o no sufrir nunca, sino saber que la alegría y el sufrimiento son los dos parte de la vida y que recuperarse es lo que importa, cuando usted acumula frustraciones, cosas que quiso y no pudo, ira, resentimientos, culpa, pues no podrá seguir adelante y será gobernado por su pasado.
Hay casos en los que no sabe cómo salir de las situaciones dolorosas, en las que pasa el tiempo y usted se siente incapaz de seguir con su vida, no dude en buscar ayuda profesional, este es el comportamiento más inteligente que usted puede tener, significa que le importa su salud y seguir adelante.
Esto tampoco es una receta de vida, personal y profesionalmente las detesto, muestran a cada paso ser vacuas y superficiales, es solamente una contribución al problema, serio, de infelicidad humana causada por tantos motivos que a la larga….. no son tan significativos.
Quiero dejarlos con una frase que me gusta mucho, quizás algunos la conozcan en otra de sus versiones, dice más o menos: “en la vida hay que tener 3 cosas fundamentales: valor… para cambiar las cosas que se pueden cambiar, serenidad… para aceptar las cosas que no se pueden cambiar e inteligencia… para saber cuándo se debe tener serenidad y cuándo valor.”

Mis amigos, el envejecimiento es natural y para nada una desgracia, la desgracia es no trazarse metas en la vida que puedan ser alcanzadas, la desgracia es aislarse de los seres queridos y vivir en la autocompasión, teniendo lástima por lo que somos, culpando a otros, pensando en la otra vida en la que podremos crecer todo lo que no pudimos en esta por esas miserias humanas pintadas de avaricia e individualismo, la desgracia es dejar que la vida nos pase por delante y rendirse antes de la hora, ser jóvenes no es una virtud, es una etapa de la vida como las otras. Todas tienen sus ventajas, céntrese en eso, deje de lado los síndromes del “todopoderoso”, el “intocable” y el “todo eso ya me lo sé”, cultive su autenticidad, la suya no se parece a ninguna otra y no lo ansía, precisamente en eso, radica todo su valor.
Referencias bibliográficas:
Dryden, W., Ellis, A. (1987): The practice of rational-emotive therapy. Springer. New York.
Ellis, A. (2000): Mi teoría sobre la Psicoterapia. http://www.terapiacognitiva.com
Lic. Ivette B. Martínez Díaz. Facultad de Psicología. Universidad de la Habana.
Photo Credit: Hombre deprimido via Shutterstock
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Sin sufrimiento no hay gloria

Un mensaje potente y muy extendido en nuestra cultura, tal y como nos muestran frases como: “Quien algo quiere, algo le cuesta”, “Hay que pasar las duras por las maduras”, etc.
Estas frases tienen un mismo denominador común, el ESFUERZO.
Con frecuencia, para conseguir algo, es necesario luchar bastante para superar las dificultades que puedan presentarse, pues, por lo general, toda obra tiene sus dificultades.

Es cierto que el esfuerzo es necesario para conseguir ciertos objetivos y/o propósitos en nuestra vida, ahora bien, ¿es necesario el SUFRIMIENTO para crecer?
Antes de contestar a estar cuestión, me gustaría hacer un paréntesis para diferenciar DOLOR Y SUFRIMIENTO, dos palabras utilizadas comúnmente como sinónimos y que tienen una gran diferencia entre ellas.
Dolor:

Percepción sensorial localizada y subjetiva que puede ser más o menos intensa, molesta o desagradable y que se siente en una parte del cuerpo; es el resultado de una excitación o estimulación de terminaciones nerviosas sensitivas especializadas.

Sufrimiento:

1. Padecimiento o lapena, que experimenta un ser vivo. Se trata de una sensación, consciente o inconsciente, que aparece reflejada en padecimiento, agotamiento o infelicidad.

Así pues podemos decir, que el Dolor es algo físico que percibimos y el Sufrimiento es un sentimiento negativo provocado por ese dolor.
Por ejemplo, si voy caminando por la calle y tropiezo y me caigo, obviamente me hago daño físico y no es agradable, pero si yo por ese motivo empiezo a pensar la mala suerte que tengo porque me he caído y lo mal que me siento por eso, esto va más allá de lo físico, y me provoca un sufrimiento mucho más doloroso que el golpe físico en sí.
Hecho este paréntesis, vuelvo a retomar la pregunta que planteé con anterioridad:
¿Es necesario el Sufrimiento para crecer?
Por lo general, la gran mayoría de la gente respondería un SÍ rotundo.
Bien es cierto que muchísima gente conocida y anónima, a raíz de un suceso trágico en su vida, a partir de un momento de crisis, se plantean si su vida hasta el momento es la que ellos hubieran soñado y si no es el caso, deciden dar un giro radical y “volver a nacer” pues la vida les ha regalado una segunda oportunidad.
Esta gente se convierten en un motivo de inspiración para los demás, pues sacan una valentía que no muchos solemos mostrar…
Pero no todo el mundo responde de la misma manera, ya que ante ese mismo momento de crisis, hay gente que se decae, se victimiza, se amarga la vida y lo contagia a los demás.
Entonces, a esta pregunta que planteo, yo contestaría un DEPENDE.
Por mi experiencia personal, que no he tenido grandes dificultades ni momentos de crisis, yo me posiciono en que NO es cuestión indispensable el sufrimiento para crecer como persona.
Esto es debido a que por lo general, la gente solemos dar más importancia a una cosa negativa que nos pase en el día y olvidarnos de todo lo positivo vivido hasta el momento.
Yo propongo cambiar esta tendencia por reconocer y AGRADECER todo lo bueno que tenemos y que vivimos diariamente (por obvio que parezca) y darle la justa importancia a lo “menos positivo” (me gusta más este término que decir “negativo”), ya que gracias a los menos positivo podemos valorar más lo positivo que nos venga.

El vivir cada día agradeciendo todo lo que nos pasa nos conecta con la confianza en la vida y en ese estado, uno empieza a sentir una paz, serenidad y un amor inmenso que sin lugar a dudas, ayuda a desarrollarse como persona y crecer.
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¿Por qué repetimos viejos errores?

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí…
Habrán escuchado varias veces que el ser humano es el único animal que choca dos veces con la misma piedra. La pregunta clave es ¿por qué tropezamos tantas veces con la misma piedra? Es decir, ¿por qué tendemos a repetir viejos errores? En algunas ocasiones, tropezamos una y otra vez con los mismos errores porque el inconsciente nos traiciona y no nos deja cambiar.
En mi primer ensayo, sobre el caso Dora (1902), vemos como Freud descubre la transferencia, siendo esta nada más ni nada menos que la repetición en acto. Es así que Freud comienza a observar y llega a la conclusión de que la repetición es una constante en muchos de sus análisis.
En 1914, Freud hace mención al concepto de compulsión de repetición en “Recordar, Repetir y Reelaborar.” Según Freud, el paciente en lugar de recordar aquello reprimido, lo actúa, repitiendo así sus inhibiciones, sus actitudes impensables, sus rasgos patológicos y sus síntomas.
En 1920, en Más Allá del Principio del Placer, Freud redefine la compulsión de repetición de una manera más completa y como algo inherente a nuestro aparato psíquico. Tanto es así, que algunas personas preocupadas por sus repeticiones dolorosas acuden al psicólogo en busca de ayuda. Mujeres que siempre eligen hombres golpeadores u hombres que después de repetidos fracasos amorosos vuelven siempre a su casa materna son ejemplos para comprender cuando la repetición deviene sintomática y debemos pedir ayuda a un profesional.
En Más Allá del Principio del Placer, Freud le confiere a la compulsión de repetición las características de una pulsión (concepto límite entre lo somático y lo psíquico) y admite que esta compulsión de repetición es más primitiva que el principio del placer mismo. Es así que Freud comienza a pensar la compulsión de repetición en asociación con la temida pulsión de muerte. Plantea la existencia de la pulsión de muerte entendida como esa fuerza que trabaja silenciosamente, para ciertos fines que se sitúan más allá del principio del placer.
A partir de aquí, el dualismo pulsional queda formulado en permanente contraposición, de pulsiones de vida y pulsiones de muerte.
En palabras del mismo Freud, “la meta de toda vida es la muerte” es decir que la vida sería un rodeo para llegar a la muerte, y la meta de la pulsión, alcanzar esa muerte.
¿Por qué repetimos lo displacentero?
En 1920, la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud realiza un giro. Si bien no abandona el concepto de repetición de 1914, Freud descubre que el funcionamiento del principio del placer tiene sus límites. Es así que estudiando los sueños traumáticos de los soldados (no nos olvidemos del contexto de postguerra), Freud observa como la persona es reconducida una y otra vez en el sueño a ese momento traumático en un intento de liberar esa energía que quedó retenida.
Estos sujetos se encuentran fijados al trauma y la repetición onírica perturba la vida de los mismos.
A partir de 1920, Freud establece su 2º tópica (ello-yo-superyó) y nos dice que venimos al mundo siendo un “ello psíquico”, es decir que el yo de cada persona se construye sobre su ello.
El ello se basa en el principio del placer a diferencia del yo que se basa en el principio de realidad. El yo tendría que mediar en un principio entre las demandas del ello y las demandas del mundo exterior como también entre el ello y el superyó. Como podrán observar, nuestro aparato psíquico es muy complejo: un ello que exige satisfacción, un superyó que la prohíbe y finalmente un yo esclavo de estas dos instancias y también del mundo exterior.
Ahora bien, muchos de ustedes habrán leído o escuchado la frase “placer para un sistema y displacer para otro” Esto significa que gran parte de los contenidos y mecanismos que operan en el yo y en el superyó son inconscientes, es decir, que lo que repetimos podría generar placer para el yo inconsciente y displacer para el yo consciente. Es así que Freud abandona el modelo topográfico (consciente-preconsciente-inconsciente) y postula un modelo estructural (ello-yo-superyó), en donde cada instancia posee contenidos inconscientes.
Por último, diremos que Freud nos ha invitado a pensar el pasado como algo actual: nada desaparece, todo se conserva y vuelve a aparecer incansablemente. Lo que vivimos en el presente (nuestro malestar o dolencia) no es otra cosa que la repetición de lo que vivimos en el pasado.
Nada de lo que repetimos ocurre en forma casual o accidental. Toda repetición es, en resumidas cuentas, interpretable.
BIBLIOGRAFÍA

FREUD, Sigmund (1895): Sobre la Psicoterapia de la histeria.

FREUD, Sigmund (1914): Recordar, Repetir, Reelaborar.

FREUD, Sigmund (1920): Más allá del Principio del Placer.

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Cómo encontrar pacientes y psicólogos en Internet

Poseer un buen servicio sanitario es fundamental para optimizar nuestra calidad de vida y gozar de una mejor salud. A través de la Seguridad Social cubrimos una buen aparte de nuestra demanda sanitaria, pero en muchas ocasiones este excelente servicio no responde a todas nuestras necesidades.
A veces es necesario realizar una consulta de determinadas características en las que no deseamos perder mucho tiempo de espera y buscamos por otros medios al mejor profesional posible para concertar una cita con él. Puede convertirse en una búsqueda caótica si no poseemos una verdadera visión del sector y de los diferentes profesionales que podemos encontrar. Por ello una buena opción es consultar los directorios y portales online de salud, lugares que actúan de punto de encuentro entre profesionales de la salud y usuarios.
Así pues en estos sitios profesionales se puede realizar todo tipo de tareas, desde pedir cita online con un psicólogo en Barcelona hasta conocer la funcionalidad de los medicamentos más comunes. Son portales perfectamente diseñados para cubrir las necesidades especificas de los usuarios, optimizando la búsqueda del profesional que se desea. Así pues a través de un sencillo buscador es posible seleccionar por especialidad, provincia, población o seguro médico, de manera automática el portal nos ofrecerá un completo listado de aquellos especialistas en salud que respondan a nuestras características.
Son una gran opción para encontrar todo tipo de información sobre temas de salud y profesionales de la medicina, por lo general suelen llevar una sección de preguntas y respuestas donde los usuarios plantean sus dudas y cuestiones sobre determinados temas o experiencias relacionadas con la salud. Expertos profesionales en el sector de la salud responderán de forma profesional a todas aquellas dudas, brindando su opinión y conocimiento de forma totalmente desinteresada.
Además es una gran alternativa para los profesionales de la salud, los cuales participando en estos directorios consiguen una mayor visibilidad de su perfil profesional, aumentando las expectativas en el desarrollo de su carrera, conociendo a otros especialistas y a otros muchos posibles pacientes.
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Ballenas azules: otro peligro en red

¿Qué es “Ballena azul”?
El nombre de Ballena azul pertenece a un juego de entretenimiento nacido hace un tiempo de la mano de un grupo de expertos en manipulación social. Este juego tiene la particularidad de que debe jugarse desde grupos creados en redes sociales. Invita a los participantes a superar una serie de pruebas, en orden creciente de dificultad hasta llegar al suicidio, todo ello realizado desde el mayor secretismo.

Los responsables del juego consiguen llegar hasta sus víctimas, previamente investigadas a través de las redes sociales. La información conseguida es utilizada posteriormente para chantajear a los menores en caso de que se les ocurra abandonar el juego.
Tiene un funcionamiento muy simple pero también muy peligroso. Los adolescentes se inician en el juego, participando en las 50 pruebas que se proponen, tales como provocarse lesiones, tatuarse una ballena azul en la piel, estar despiertos varios días, ver películas de terror y sentarse en algún lugar donde se expone parte del cuerpo al vacío para ir “perdiendo el miedo”. La última prueba y la estrella del juego consiste en suicidarse.
¿Cómo detectarlo?
Por extraño que parezca muchos adolescentes se pueden dejar llevar por este juego, ya que prevalecen en muchos de ellos la búsqueda de lo prohibido y de sensaciones nuevas.
Es frecuente en esta etapa, la toma de decisiones de manera impulsiva, la asunción de riesgos y el alejamiento y distancia respecto a los controles de los adultos.
Romper los límites o ponerlos a prueba puede ser su patrón de funcionamiento en una creencia de omnipotencia y de que pueden con todo. Huir del aburrimiento, estimularse a través de algo nuevo y peligroso, sentirse vivos, animarse en un nuevo reto, pueden formar parte de sus motivaciones iniciales.
Es difícil que un niño sin problemas pase de la tercera prueba y quede atrapado en el juego, pero pueden tener curiosidad por saber de qué se trata. El aburrimiento o las ganas de un reto los pueden llevar a iniciarse en el juego, pero difícilmente llegarán a hacerse daño o al suicidio. Por el contrario las víctimas probables serán niños con problemas, con un perfil ya dañado, con presencia de un carácter débil y una autoestima baja, que busquen una identidad a través de la sensación de pertenencia a un grupo.
La construcción de la personalidad se inicia en los primeros años de vida, pero es en la pubertad donde toma una importancia fundamental. En esta etapa la búsqueda de identidad, la necesidad de aprobación y de pertenencia a un grupo se convierten en necesidades básicas y vitales.
Si en la vida real el adolescente presenta carencias, se mantiene excluido del grupo y se siente vacío y solo, la solución esta soledad puede pasar por la hiperconectividad en la que vivimos inmersos. Verán en el instructor del juego y en los compañeros de red una sensación de aprobación constante que seguramente no encuentran en su vida real y esto genera una “adicción”. Las ganas de exposición pública, la búsqueda de excitación constante y de quizás pasar a la posteridad también juegan a favor del juego.

Muy alerta si los adolescentes presentan lesiones, comportamientos extraños, alteraciones alimentarias o relacionadas con la falta de sueño. Debemos reactivar la comunicación con los adolescentes, sabiendo escucharlos y sobre todo entenderlos desde su propia mirada y dudas. Debemos mantener la distancia suficiente con ellos para que no se sientan controlados, pero sin que sea demasiado grande porque siguen necesitando de nuestro apoyo.
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