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Qué es eso del TDAH

Qué es eso del TDAH

El TDAH es un trastorno neurobiológico que afecta al 6% de la población infantil / juvenil y al 2,5 de la población adulta. Sus siglas significan “Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Los síntomas nucleares son la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Estos síntomas pueden darse combinados o independientes unos de otros y con distinta intensidad. Según como se presenten, el TDAH se clasifica de tres maneras:

  • Presentación inatenta, más común en mujeres.
  • Presentación hiperactiva, se caracteriza por la hiperactividad e impulsividad, se da más en varones
  • Presentación combinada, que supone manifestar los tres síntomas nucleares y es el más frecuente.

Estos síntomas han de darse antes de los 12 años, de manera intensa, es decir, que afecte al día y desarrollo normal del niño y sobre todo que se presente en los distintos ámbitos de la vida; en la familia, el colegio y en la relación con los demás. Este aspecto es muy importante, ya que, por ejemplo, un niño que presenta una conducta disruptiva en clase (se porta mal, no atiende o le suelen castigar) pero se relaciona bien con los compañeros, en las fiestas de cumpleaños, etc., es más probable que le esté pasando algo puntual en el aprendizaje o la adaptación al colegio que ser TDAH. Un indicador de que hay algo que no va bien en estos aspectos es cuando los padres temen llevarlo a un cumpleaños, una excursión o campamento, por miedo a que se porte mal, le llamen la atención etc.

Otro indicador de sospecha comienza en la etapa escolar de Educación Primaria, cuando empezamos a pedir al niño que realice ejercicios que requieren un mínimo de concentración como en el inicio de la lectoescritura, o que permanezca más tiempo sentado o tiempos de atención más largos. También es el momento de tener más responsabilidades con sus cosas, comienzan juegos reglados, han de esperar con más control el turno de palabra, etc. A veces, si afecta más a la atención, parece que no oyen bien, pueden parecer vagos con las tareas del cole, no comprenden o no recuerdan las instrucciones largas que se les da etc.

¿Y si pienso que mi hijo lo puede tener TDAH?

En primer lugar, hay que contrastar la sospecha con el colegio y profesores de actividades extraescolares, como se comporta allí, conocer que opinión tienen de él en distintas situaciones, etc. Si el colegio tiene Departamento de Orientación, seguramente puede orientar o incluso hacer una primera evaluación para tener datos más concretos. Con estas pruebas y un informe del comportamiento y rendimiento del niño en el colegio, se debe acudir a un centro especializado para realizar una evaluación en profundidad y así confirmar o descartar la sospecha de TDAH.

En algunos casos, después de la opinión del neurólogo se recomienda medicación, pero no siempre

En el caso de confirmación, las medidas a tomar depende de cada situación. En algunos casos, después de la opinión del neurólogo se recomienda medicación, pero no siempre. Lo que sí es recomendable en todas las situaciones, es recibir terapia psicopedagógica para que aprendan estrategias y herramientas para resolver situaciones donde los niños con TDAH muestran más dificultades. Básicamente se trata de estimular y aprender a desarrollar la función ejecutiva, es decir, desarrollar habilidades cognoscitivas de organización y anticipación de la tarea que ayude al éxito en distintas actividades del día a día no solo en el colegio, también en el deporte, juego o crecimiento personal.

Pautas generales

Hay una serie de pautas que nos pueden ayudar a mejorar a su hijo con las dificultades de organización, hiperactividad e impulsividad que pueda tener y que mejoran significativamente su dispersión e inquietud.

Sobre cómo dar instrucciones.

  • Mantener el contacto visual. Cuando damos una orden o instrucción es muy importante asegurarnos de que nos está mirando y no atendiendo a otros estímulos. Incluso a veces es necesario mantener contacto físico, tocándole la cara o el brazo.
  • Hacerles repetir la instrucción que ha de cumplir con preguntas como “¿Qué te he pedido? ¿Qué tienes que hacer?.

Para mejorar el comportamiento.

  • Recriminar sus acciones y no a la persona. En lugar de decir, por ejemplo, “eres malo” es mejor decir “esto lo has hecho mal”.
  • Tener rutinas y cumplir horarios. El orden y saber qué es lo que va a ocurrir después les da mucha tranquilidad y baja el nivel de excitación ante una situación nueva o inesperada, influyendo positivamente en su comportamiento.
  • Elogiar las conductas buenas o que entendemos como normales. Los niños impulsivos, están oyendo continuamente lo malos que son o lo torpes o que otra vez la están liando… Estas palabras van componiendo su autoimagen y además de bajarle la autoestima, crean unas expectativas sobre ellos que les cuesta mucho no cumplir. Por eso ir diciéndoles frases como “qué bien lo estás haciendo” o “sigue así”, ayudará a reforzar la conducta deseada.
  • Darles feedback de sus buenos comportamientos. Después de alguna situación en la que se haya portado bien, hablarle de lo contentos que estamos sobre su comportamiento y las consecuencias positivas que han ocurrido. Además, les ayudará a reflexionar e ir estimulando el pensamiento reflexivo.
  • Los castigos son poco recomendables. Habrá ocasiones en los que sí habrá que castigar, pero castigar en cosas que sabemos que les cuesta como perder prendas, olvidar el libro en el colegio, romper algo por impulsividad etc., no sirve para modificar la conducta.
  • Cambiarles de escenario. Si se están portando mal, si están excesivamente alterados, una buena estrategia es cambiar de lugar durante unos minutos para volver una vez que se han calmado. Esto se puede repetir en varias ocasiones, así se ejercita el autocontrol y se evita ocasiones de portarse mal.

A la hora de hacer los deberes.

  • Merece la pena “perder” tiempo antes de empezar las tareas en organizarlas, ayudarles a planificarse.
  • Fragmentar los ejercicios. No hacerlo todos seguidos, dependiendo de la dificultad y motivación, habrá que dividirlos, al finalizar cada ejercicio, se descansa un momento y se vuelve a empezar.
  • Usar cronometro para empezar y terminar las tareas. Es tan importante tener hora de inicio cono de fin. Así no se alargan en el tiempo y van aprendiendo la noción de tiempo.
  • Preguntar en el colegio. Actualmente en los colegios, tienen por ley obligación de adaptar medidas de evaluación y metodológicas a niños con dificultades de aprendizaje si ser adaptaciones significativas. Es necesario que haya un diagnóstico realizado, pero estas medidas son muy útiles y afecta positivamente al rendimiento ya que se les da menos deberes, pueden tener más tiempo en los exámenes, se les puede modificar el tipo de examen (letra, tamaño, etc.), y otras medidas según la necesidad y dificultad del alumno.

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